La información en democracia es un derecho, no un lujo

Verdad y Periodismo: Siempre hay excusas si un gobierno quiere impedir algún reportaje. Los ciudadanos deben exigir mejores coberturas informativas.
By Matthew Bennett
02/09/2021, 18:50

Hay que comentar un momento una percepción que tienen algunos lectores sobre la cobertura mediática de los asuntos informativos cuando se mezclan con las instituciones y los gobiernos. Un ejemplo ha sido la nula cobertura original en español en Kabul estas últimas semanas. Otro casi igual fue lo que pasó, sobre todo al principio, con la casi total ausencia de reportajes e imágenes en la prensa española durante la primera ola de la pandemia. Un tercero podría ser los inmigrantes y las pateras, o las grandes catástrofes naturales.

Los gobiernos tienden a querer controlarlo todo, o tienen pánico a los posibles resultados; son, sin embargo, de hecho, la autoridad legítima en un determinado nivel administrativo sobre algún trozo de España. Los profesionales en cuestión, sean sanitarios o militares o bomberos, están ocupado con lo suyo, como debe ser, y luego no hay que olvidar las leyes de protección de datos e imagen, siempre complejas y potencialmente problemáticas. Barreras, barreras y más barreras a la información.

A todo ello se suele añadir el argumento de que no es seguro que un periodista haga tal o cual cobertura en esos sitios, generalmente algo más peligrosos que una tertulia en Canal Sur o un plató de televisión en Madrid. Que uno se puede contagiar de Covid, o un Talibán le puede zurrar un poco o pegar un tiro, o se podría quemar si intenta hacer fotos de incendios forestales. Cierto todo pero al mismo tiempo son riesgos relativos, si se toman las precuaciones adecuadas (EPI, chaleco antibalas, casco en los disturbios, etc.) y se tiene conciencia de la situación propia.

¿Y luego por qué puede entrar un periodista en el hospital si no pueden entrar los familiares? ¿O por qué habla el abogado en un juicio importante con el reportero pero no conmigo?

Excusas siempre hay si un medio no tiene ganas de informar o si una autoridad quiere oponerse minimamente a algún reportaje. Lo hemos visto en España en todos esos casos en los últimos años.

El problema con esas excusas es que la información sobre la actualidad en una democracia no es un lujo: es un derecho. Y es un derecho que goza de especial relevancia constitucional, si escuchamos a los jueces y a la jurisprudencia que crean. La opinión pública debe estar bien informada para saber primero lo que está pasando y para poder hacerse preguntas y realizar críticas a sus representantes y autoridades públicas después, porque hablan y deciden y obran en nombre de todos.

Y cuando hablamos de ese tipo de periodismo, ilustrativo, de crónica de algún suceso u otro, que retrata una serie de actuaciones para la actualidad y de paso para la Historia, no hablamos de sacarle los trapos sucios a nadie. Por lo general, lo que se encuentra en esos momentos son muchas personas esforzándose para mejorar o solucionar o lidiar adecuadamente con la difícil situación que sea. Los sanitarios en las zonas Covid, los militares en Kabul o los bomberos en los incendios forestales.

Los lectores deben saber que tienen ese derecho a la información, y que es un derecho y que deben incluso exigirlo a sus políticos. Los gobiernos deben saber que cuando obstaculizan alguna cobertura informativa con esas excusas, en el fondo están obstaculizando ese derecho de los ciudadanos y asfixiando el legítimo debate público, y los gobiernos en democracia tienen la obligación siempre de velar para garantizar los derechos, no impedirlos. Los medios, por su parte, deben esforzarse siempore por informar, e insistir si encuentran esas excsuas y barreras.

Porque si no va algún periodista para intentar hacer ese retrato de esos momentos relevantes, el único recuerdo que queda para la Historia, el único objeto para la posterior reflexión pública sobre asuntos que nos afectan a todos, son las sandeces propagandísticas que salen de los gabientes de prensa gubernamentales.

Yo mismo he podido comprobar este año pasado en los hospitales con el Covid, que esforzándose un poco es posible colaborar un poco todos juntos en esa tarea de información e ilustración de la realidad, y todos ganamos si se hace con seriedad. Ciudadanos, periodistas, profesionales e incluso gobiernos.

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